Sacramento de la Eucaristía



El Sacramento de la Eucaristía es la culminación en la iniciación de la vida cristiana, contiene todo el bien espiritual de la iglesia, y se hace efectivo cuando nos unimos en su liturgia para ser partícipes del sacrificio del cuerpo de Jesucristo.

Jesucristo usó el  Sacramento de la Eucaristía durante la última cena, cuando tomó el pan y el vino en sus manos, lo bendigo, lo partió y lo distribuyo entre los apóstoles;  este es el momento que honramos en cada misa, específicamente en el momento de la consagración.

Durante la liturgia del Sacramento de la Eucaristía, el sacerdote ofrece la hostia y el vino en consagración a Dios, para que sean convertidos en la esencia de la sangre y cuerpo de Jesucristo, y así darlos en comunión a los feligreses, que al recibir estas especias sacramentales, purifican sus pecados veniales y se fortalecen ante los pecados mortales.

¿Qué es la Eucaristía?

La palabra eucaristía proviene del griego eucharistía, que significa acción de gracias, y en términos cristianos se refiere a la sagrada comunión, siendo esta una parte importante de los siete sacramentos.

La eucaristía es la consagración del pan como el cuerpo de Jesucristo y del vino como su sangre, que renueva mística y sacramentalmente su sacrificio en la cruz.

Con el Sacramento de la Eucaristía se honra los tres tiempos de Jesucristo en sus últimos días, como lo son: la última cena (jueves santo), el sacrificio en la cruz (viernes santo) y la resurrección (domingo de resurrección), que son enaltecidos durante la pascua.

El primer encuentro que recibe un cristiano con Dios es en la primera comunión, para ello es necesario estar limpio de pecado mortal, guardar el ayuno eucarístico  y acercarse a Dios con fe y humildad.

Al recibir la eucaristía nos unimos a Dios fortaleciendo nuestra fe y compromiso con el prójimo.

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